2020
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 Por Luz Mery Panche Directora Asuntos Indígenas AlCentro 

Con este breve escrito pretendemos poner al centro del debate nacional algunos temas de interés relacionados con los Pueblos Originarios de Colombia, que resistimos el exterminio sistemático desde hace más de cinco (5) siglos. No para presentarnos como victimas, sino para hacer entender a la Nación la importancia de la protección y la garantía efectiva de los derechos especiales que han conquistado los pueblos indígenas a través de la movilización y la denuncia permanente. 

ALGUNAS CIFRAS DEL EXTERMINIO 

Según el DANE, en el censo de 2018, en la actualidad existen 115 pueblos indígenas en el país, con un total de 1.905.517 personas, representando el 4,4% de la población total del país. Sin embargo, se habla de un subregistro generado por las distancias geográficas en las que viven muchas de estas comunidades. A la violencia de la guerra se une el racismo, la exclusión e incluso el desarrollo normativo y la imposición de modelos de desarrollo productivo y económico que aumenta los riesgos de exterminio físico y cultural que se ha denominado el Etnocidio de los pueblos con consecuencias como la alta desnutrición infantil muy visible en los pueblos Wayuu, Hitnu, Jiw, Nukak Makú pero que afecta a todos los pueblos indígenas del país. Según INDEPAZ en los últimos cinco (5) años se han asesinado 265 líderes indígenas además de quienes están amenazados. También 203.212 indígenas han sido afectados por el desplazamiento forzado1hasta 2019, sumando las afectaciones por desaparición forzada, violación sexual, minas antipersona, reclutamiento forzado entre otros hechos violentos que aumentan las cifras. 

CITANDO ALGUNAS NORMAS JURIDICAS

Entre otras muchas normas jurídicas relacionadas con los derechos de los pueblos originarios, podemos decir que antes de 1991 solo existía la Ley 89 de 1890 que daba tratamiento de salvajes e incivilizados a los pueblos indígenas e incitaba a avergonzarse y olvidar su identidad cultural, su idioma y tradiciones, amparando el racismo como parte de la cultura 1 En el Registro Único de la Unidad para la Atención y Reparación a las Victimas se muestra que el 12% de las personas incluidas, han manifestado pertenecer a algún grupo étnico, el 9% se auto reconoce como Negro(a) o Afrocolombiano(a), el 2% como indígena y el 1% como Gitano(a) Rrom). De acuerdo con el lugar de ocurrencia de la victimización, el 71,8% de las víctimas étnicas sufrieron la afectación en alguno de los 170 municipios priorizados para PDET. del país y normalizar la exclusión en la toma de decisiones por parte del Gobierno, el Estado y sus instituciones. Con la Constitución Política de 1991 se reconoció los derechos fundamentales de los pueblos indígenas y rse atificó el Convenio 169 de la OIT, a través de la Ley 21. 

En 2009, el Estado colombiano se adhirió a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y con el Auto 004 de 2009, que se desprende de la Sentencia T-025, la Corte Constitucional ordenó al Estado la protección especial de 34 pueblos indígenas en riesgo de exterminio físico y cultural por el conflicto armado. El Decreto 1953 de 7 de octubre de 2014, crea un régimen especial para poner en funcionamiento la administración de los sistemas propios de los pueblos indígenas en sus territorios. En el marco de la Mesa Permanente de Concertación, creada en 1996, se han venido construyendo los sistemas propis de educación – SEIP y de salud – SISPI que en muchos de los departamentos y municipios donde hay población indígena, no han tenido mayor cumplimiento. Respecto al derecho fundamental de la consulta previa existen muchas controversias porque se han generado problemáticas internas en las comunidades indígenas y ha sido utilizado por varios políticos como medio para estigmatizar a los pueblos indígenas sin debates sobre las visiones de desarrollo en cuestión. 

ACCIONES DESDE LOS PUEBLOS PARA ABRIR ESPACIOS DE PARTICIPACION 

A pesar del desarrollo normativo “oficial”, no ha sido posible hacer efectivo el ejercicio de derechos y detener el exterminio físico y cultural de los pueblos originarios quienes se han movilizado en diferentes momentos y en diferentes regiones, con mingas que concluyen con pactos firmados por representantes del gobierno y que no se cumplen, juntando hoy alrededor de 1600 pactos firmados. Entre 2002 y 2010 y específicamente en el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez se negó la posibilidad de dialogo con los pueblos indígenas y el derecho de participación en la vida política del país.

 A partir de 2010, se ha venido dialogando en el marco de la Mesa Permanente de Concertación donde se ha logrado la construcción concertada de propuestas en los Planes de Desarrollo Nacional y la consulta previa que han dado como resultados normas específicas para los pueblos, así como la inclusión del enfoque de pueblos étnicos como ocurrió con el marco jurídico para la implementación del Acuerdo Final de Paz, que hoy contiene el Capítulo Étnico en el punto 6.2 gracias a la exigencia de participación en este proceso histórico de paz. 

Desde los Resguardos, parcialidades y asentamientos indígenas se han construido: los Planes de Vida, los 36 Planes de Salvaguarda y el Programa Nacional de Garantía de derechos ordenados por la Corte; también existen algunos Planes de Manejo Ambiental de territorios indígenas y se han logrado espacios de participación en la construcción concertada de algunos Planes de Desarrollo Municipal y Departamental. De igual manera, se ha logrado la inclusión de Capítulos étnicos en los PDETS así como en el Plan Marco de Implementación, de hecho en en algunos departamentos se ha logrado la expedición de Ordenanzas que reconocen las Políticas Publicas construidas por los propios pueblos indígenas. Sin embrago, ninguno de estos mecanismos de planeación y planificación han podido ser financiados para su ejecución integral. 


Vamos a dejar en este punto la exposición de cifras y acciones de manera general y daremos continuidad en próximas entregas que permitirán acercarlos un poco más a esos mundos que nos ofrecen los pueblos originarios, pues talvez uno de los mayores problemas que tenemos para construir nuestra nacionalidad es la ignorancia sobre las diferentes culturas que convivimos en este bello país llamado Colombia.


Por: Luz Mery Panche Chocue

Desde hace varios años, en diferentes espacios, y desde diversas posiciones políticas, se ha ido sembrando en el imaginario colectivo nacional, una serie de paradigmas que han profundizado no solo el racismo contra los pueblos indígenas sino la exclusión, el rechazo e incluso la violencia física contra voceros, Autoridades, instalaciones, mingas/ movilizaciones, amenazas, que en varias regiones ha significado acciones concretas de grupos armados legales e ilegales en contra del Movimiento Indígena. 

En el documento anterior mencionamos varias cifras oficiales que denotan la magnitud del exterminio histórico que afrontan los pueblos originarios y vamos a tratar de exponer algunos factores que consideramos importante analizar para asomarnos al diverso mundo indígena y alimentar el debate nacional sano, respetuoso, serio y que genere impactos en la vida de la nación. 

En esta oportunidad vamos a dar algunas puntadas sobre el álgido asunto de la tierra y el territorio, que además de ser eje central para la existencia digna de los pueblos originarios, también ha sido catalogado como la raíz de los conflictos, social, político y armado, que han dejado tanto dolor, miedo y pobreza en la mayoría de los que habitamos este país. 

Según el Decreto 2164 de 1995, contenido en el Decreto 1074 de 2015, define que los Territorios Indígenas “Son las áreas poseídas en forma regular y permanente por una comunidad, parcialidad o grupo indígena y aquellas que, aunque no se encuentren poseídas en esa forma, constituyen el ámbito tradicional de sus actividades sociales, económicas y culturales. (…)”. De esta manera se reconoce el derecho territorial de los pueblos que originariamente y por miles de años lo han habitado, es decir propietarios ancestrales. Y esto obedece a que el concepto de linderos, de fronteras no hace parte del lenguaje propio de estos pueblos, que asumen el manejo adecuado del territorio desde la Ley de Origen o Palabra de Vida y del Derecho Mayor o Derecho Natural. 

Como resultado del proceso histórico de despojo territorial, iniciado desde hace 527 años, para el caso específico de Colombia, los Pueblos Indígenas fueron obligados a reducir su ámbito territorial a través de la imposición de los Resguardos desde la colonia hasta nuestros tiempos. Hoy existen 115 Pueblos Indígenas en Colombia con 719 Resguardos legalmente constituidos, que corresponden apróximadamente al 30% de la totalidad del territorio nacional. Y este dato general suscita discursos y posiciones políticas desde el gobierno, el estado y partidos tradicionales, para oponerse a las solicitudes justas de entrega de tierras para la constitución de nuevos resguardos y procesos de saneamiento y ampliación. 

Lo que no se visibiliza en este asunto territorial es la calidad y vocación de los suelos adjudicados como Resguardos donde el 71% de la tierra están ubicados en la franja de bosque húmedo tropical y de ella, 27 millones de hectáreas están ubicados en la región de la selva amazónica, es decir que cerca del 87% del territorio indígena es territorio selvático habitado por 64 de los 115 pueblos indígenas registrados oficialmente además de los Pueblos en Aislamiento Voluntario o no Contactados aún con lo que llaman civilización. Cabe aclarar, que, en la Amazonia, no todo el territorio indígena es de su exclusiva propiedad ya que un gran número de resguardos esta traslapado con áreas de los 11 Parques Nacionales Naturales que allí se han conformado. 

Tampoco podemos desconocer que la gestión de esos territorios, aún en la Amazonía siempre ha estado condicionada por los actores armados presentes y ha sido imposible avanzar en garantías y el reconocimiento pleno de las Autoridades Indígenas como Autoridades Ambientales. Ahora bien, si analizamos en términos de población, del 1.905.517 del total nacional de personas indígenas, (según DANE y recalcamos aquí el amplio subregistro poblacional), apróximadamente 200 mil indígenas habitan en los seis (6) departamentos que conforman la región de la selva amazónica colombiana, (estos seis departamentos tienen una población total de cerca de un millón doscientas mil personas), ocupando el 87% de la totalidad del territorio indígena en Colombia. 

Y es importante resaltar aquí que ha sido fundamental el establecimiento de resguardos en la amazonia colombiana porque han sido precisamente los pueblos originarios, quienes han dado ejemplo de cuidado, conservación y protección ambiental y del manejo adecuado de la selva amazónica como pulmón y corazón del planeta. Tarea nada fácil y que se ha convertido en un alto riesgo para la seguridad y la salud física y territorial debido a la entrega irresponsable de concesiones y contratos para la explotación de petróleo y minerales, así como para la construcción de hidroeléctricas y estructura vial, sin resolver los graves procesos de contaminación de importantes ríos como el Putumayo, San Miguel, Caquetá, Caguán, entre otras fuentes hídricas que hoy están envenenadas con mercurio (Hg) y de las cuales se abastecen para su consumo los pobladores rivereños que están muriendo envenenados también. Es sabido además que las tierras amazónicas son especialmente importantes para la conservación ecológica y no tienen vocación agropecuaria, por lo tanto, sería muy grave cambiar esa vocación. 

Con los datos anteriores queda claro que las tierras de resguardos ubicados en la región andina, el pacifico, la costa caribe y la Orinoquia, corresponden solo al 13% del total territorial habitado por el 85% del total de indígenas colombianos. Pero además habría que tener en cuenta que de ese 13% existe un gran porcentaje de tierras indígenas ubicadas en áreas de bosque húmedo tropical, paramos y otras áreas de protección ambiental. Podemos decir entonces que, en regiones con alto número de población, a diferencia de la zona selvática, los pueblos originarios viven en alto grado de hacinamiento por su estrechez territorial, mientras que a su alrededor aún persisten los grandes latifundios, fruto del despojo territorial histórico y otros que han consolidado los industriales como sucede con los ingenios azucareros en el Valle del Cauca o los arroceros en el Tolima. Insistir en la reforma agraria se hace necesario, especialmente en regiones como el Cauca donde el hacinamiento de los pueblos indígenas es evidente, sobre una amplia geografía de montaña y paramos que no debería intervenirse por su vocación de conservación natural y por tratarse de sitios sagrados ancestrales desde su Ley de origen. 

Al acercarnos a esta realidad, queda sin piso asegurar que los Pueblos originarios de Colombia no necesitan tierra o que son terratenientes, pero además queda claro que en medio de la precariedad han logrado sostener practicas ancestrales para convivir en armonía con la naturaleza y que se hace preciso concretar sus propuestas e iniciativas para garantizar no solo la propiedad colectiva de la tierra sino el ejercicio de todos los derechos que han conquistado con sus luchas históricas y que hasta ahora han tenido tan poco desarrollo en sus comunidades. 

Estos tiempos son tiempos de cambio y la realidad nos plantea retos que se deben asumir desde diferentes niveles del Estado y del Gobierno, y con mayor fuerza desde las comunidades para ejercer su derecho a la participación real. No esperemos cambiar repitiendo las mismas acciones que hoy nos muestra el fracaso de la intervención del estado en materia de salud, de educación, de tecnología, de economía y desarrollo. Es imperante reconocer que ha sido equivocada la actuación estatal para resolver el cáncer del narcotráfico y la corrupción tanto en los ámbitos público y privado, así como las buenas intenciones por la conservación ambiental que debe convertirse en un principio rector de todas nuestras acciones y que los pueblos originarios en Colombia juegan un papel muy importante para realizar tales cambios, no solo para garantizar su existencia sino el Buen Vivir de todos. Dejamos por ahora dejamos hasta aquí estas pocas líneas.

 


Ángela, una mujer comprometida e incansable, con la búsqueda de la reconciliación y la construcción de paz en Colombia.

Descargar carta a CV en PDF CENPAZ – AGRADECIMIENTOS ANGELA SALAZAR – CEV

Bogotá, 07 de agosto de 2020

Señores y Señoras Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, Señora comisionada indígena Patricia Tobón, equipo de trabajo étnico Comisión de la Verdad.

Desde la Coordinación Étnica Nacional de Paz – CENPAZ, queremos manifestarles nuestro profundo dolor por la partida de la Comisionada Angela Salazar en la mañana de hoy, una mujer comprometida e incansable, con la búsqueda de la reconciliación y la construcción de paz en Colombia y en particular de los pueblos étnicos.

Sabemos que, desde su rol como comisionada afrodescendiente en la CEV, junto a la comisionada Patricia Tobón, emprendió un arduo camino para reafirmar la voz y la verdad de nuestros pueblos étnicos, ante los sufrimientos ocasionados en el marco del conflicto armado a través del informe final que la Comisión le entregara al país como resultado de sus tres años de función.

Desde CENPAZ y como parte de la Instancia Especial de Alto Nivel para Pueblos Étnicos – IANPE-, tuvimos el privilegio de conocer a Angela de cerca y descubrir en ella un maravilloso ser humano y sensible a las problemáticas que históricamente han sufrido nuestras comunidades negras e indígenas, es por eso por lo que su partida nos causa profundo dolor.

Nos solidarizamos con toda la familia que conforma la Comisión de la Verdad y en especial con aquellos que compartían un objetivo común dentro de la CEV, también extendemos un fuerte abrazo a su familia biológica, enviamos nuestra fuerza y amor.

Esperamos que su legado de ekobia mayor permanezca en la Comisión de la Verdad y la luz de nuestras oraciones la acompañaran en su camino hacia el encuentro con sus ancestros y ancestras, donde por fin podrá tener la paz por la que tanto luchó.

COORDINACIÓN ÉTNICA NACIONAL DE PAZ – CENPAZ

COORDINACIÓN NACIONAL DE PUEBLOS INDÍGENAS - CONPI

COORDINACIÓN NACIONAL DE PUEBLOS Y COMUNIDADES AFROCOLOMBIANAS -CONAFRO

COMUNIDADES CONSTRUYENDO PAZ EN COLOMBIA - CONPAZ COLOMBIA

FEDERACIÓN DE PEQUEÑOS Y MEDIANOS MINEROS DEL CHOCÓ ' FEDEMICHOCÓ




Héctor Marino Carabalí y Yanette Bautista conversan con los embajadores de Irlanda, Alison Milton, el nombre de la embajadora de Irlanda y de Alemania, Peter Ptassek, sobre la forma en que la comunidad internacional puede ayudar a detener las amenazas y asesinatos de quienes defienden causas sociales.

Desde la Coordinación Nacional de Pueblos Indígenas CONPI y también de manera personal enviamos un saludo de solidaridad a CODEP y CODEM en Oaxaca México por el sensible fallecimiento del gran Compañero CASTULO JUVENAL LÓPEZ PACHECO, con quien compartimos en España y en México algunos escenarios haciendo defensa de los derechos de los pueblos Originarios y compartiendo experiencias para fortalecer nuestras luchas a nivel nacional e internacional.

Nuestro compañero CASTULO, joven Abogado, compartió con nosotros informes sobre la situación de persecución de integrantes de CODEP y CODEM y conversamos permanentemente sobre contextos de México y Colombia y hoy lamentablemente nos hemos enterado que el COVID 19 se lo ha llevado. 

La pandemia y la desprotección de parte de los Estados por falta de asistencia urgente a pacientes pertenecientes a los Pueblos Originarios nos pone en una situación de altísimo riesgo y de exterminio que debemos afrontar y se hace necesario que exijamos la protección urgente. Hoy denunciamos ante el mundo el ETNOCIDIO de los pueblos Originarios que se agrava por el contagio inexorable del COVID 19.

Compañero CASTULO JUVENAL LOPEZ PACHECO, que tu semilla sembrada en la tierra del Quetzal nos fortalezca e ilumine el camino de lucha por un mundo nuevo lleno de dignidad.

Luz Mery Panche Chocue
Vocera Nacional Coordinación Nacional de Pueblos Indígenas CONPI
Vocera Nacional Coordinación Étnica Nacional de Paz CENPAZ




En este enlace puedes Descargar  la traduccion de algunos elementos del Acuerdo Final de Paz  en 38 idiomas originarios indigenas y afrocolombianos. Tambien disponibles por pueblo en:

  • Acuerdo de Paz en BARA

  • También puede escuchar el Acuerdo Final para la terminación del conflicto en las sigueintes 10 lenguas:

    Desde CENPAZ reproducimos comunicados de CONAFRO y UNAFRO procesos que articulan con nuestra Coordinación Etnica Nacional de Paz CENPAZ, en el sueño de tejer desde los territorios indígenas, negros, campesinos y urbanos una Colombia que supere la larga noche de los 500 años y la guerra moderna. 

    “Sembrando futuro en Norte de Santander” COMUNIDADES NEGRAS, AFROCOLOMBIANAS, RAIZALES Y PALENQUERAS DE NORTE DE SANTANDER CONAFRO EN CONTEXTO COVID-19

    “El racismo también incide en la pandemia” Pese al reconocimiento constitucional de Colombia como un país pluriètnico y multicultural y el amplio escenario normativo que marca la Implementación de políticas públicas y acciones afirmativas para el pueblo Negro, Afrocolombiano,
    Raizal y Palenquero, su desconocimiento y los escasos recursos destinados han conducido a que ésta población siga siendo víctima de una discriminación estructural generalizada, situación que es crítica en el departamento Norte de Santander toda vez que las instituciones de orden público o privado cuando abordan el tema étnico, solo hacen referencia o visibilidad a los pueblos indígenas Barí y U´wa.

    La segregación racial de personas Afrodescendientes víctimas del conflicto armado, de manera amplia desplazadas, les obliga a vivir en los barrios más pobres y en viviendas de escasa calidad, sin servicio de agua y saneamiento básico deficiente, pues la georreferenciación de éstas familias sólo para el caso de Cúcuta como la ciudad que mayor número de personas afro concentra, es hacia la
    zona noroccidental y occidental de la ciudad, situación que contrasta con el mapa de pobreza multidimensional según información del DANE.

    Consideramos que de las medidas anunciadas por el Presidente de la República, como es el aporte a los núcleos familiares vinculados al programa familias en acción, jóvenes en acción y colombia mayor, no todas las personas Afrodescendientes son beneficiarias de estos programas de política social y por ende su cobertura es insuficiente toda vez que no cuentan con empleo permanente y viven del trabajo informal, situación que se agrava por las obligaciones de arriendos, servicios públicos y alimentación digna que deben cubrir cada día.

    En nuestras comunidades hay una alta tasa de personas mayores que sufren enfermedades cardio-respitatorias y asociadas al corazón, lo cual las hace altamente vulnerables, frente a ello hemos acatado las indicaciones de prevención emitidas por el instituto nacional de salud frente al lavado de manos frecuente, pero en ausencia de los elementos que se utilizan para ello como desinfectante de
    manos a base de alcohol, agua o jabón, recurrimos a los saberes propios y tradicionales con elementos naturales que puedan reemplazarles.

    La situación de salud se vio doblemente amenazada porque desde los últimos días del mes de Marzo el área metropolitana de Cúcuta y luego de manera extensiva algunos municipios de la región del Catatumbo permanecieron en un ambiente de humo denso que dificultaba la respiración y nos contaminaba permanentemente.

    Nuestra situación de riesgo en territorio sigue siendo una tormenta dados los recientes acontecimientos sobre el homicidio de un joven a manos del ejército nacional en zona rural del Municipio de Sardinata y cuya relación se encuentra en el marco de las erradicaciones forzadas de cultivos que se realizan en la región.

    Nuestras comunidades se encuentran asentadas en áreas de la región del Catatumbo, nuestros líderes han dejado de moverse en territorio por falta de garantías y ante el miedo de poner en riesgo su vida. Por ello es urgente que la UNP pueda dar respuesta a las solicitudes de estudio de riesgo de personas Afro de la región y otras que ya se les ha sido asignado un esquema cuyo vehículo es convencional y no garantiza un escenario de protección más eficaz como lo es un vehículo blindado, situación que le ocurre al compañero MARTÍN ALONSO CAICEDO CARABALÍ.

    Hemos articulado un mecanismo de coordinación y liderazgo de los consejos comunitarios y organizaciones de comunidades Negras, Afrocolombianas, Raizales y Palenqueras, en aras de tener un consolidado de sus integrantes (nombre completo, número de documento, género y edad) y sus necesidades, además de que sea una estrategia de monitoreo en relación a contagios y una ruta
    de comunicación y acción sobre cualquier actividad de atención o respuesta, pero a la fecha NO hemos recibido ninguna ayuda humanitaria de alimentos por parte del gobierno nacional o de los locales.

    El proceso organizativo del pueblo Negro, Afrocolombiano, Raizal y Palenquero en Norte de Santander cuenta con diversas expresiones de las cuales cuatro de ellas tienen registro del Ministerio del Interior. Por esta razón se requiere que estas formas organizativas, en su calidad de autoridades etnicoterritoriales, estén de manera constante adoptando las medidas para afrontar diferentes escenarios por causa de la pandemia y en beneficio de sus comunidades.

    RECOMENDAMOS:

    1. Que las administraciones locales y la departamental garanticen la aplicación del enfoque diferencial étnico afro en las distintas respuestas de ayudas humanitarias y otras estrategias dirigidas a la población vulnerable cuyo fin primordial sea la vida digna y la seguridad alimentaria durante el aislamiento preventivo obligatorio decretado por el gobierno nacional. “Sembrando futuro en Norte de Santander”
    2. Que las políticas de seguridad alimentaria sean definidas con relación al número de familias y personas que integren la comunidad (base de datos), incluida una aproximación territorial diferencial. Que identifique las necesidades de habitación y vivienda y de servicios públicos para prevenir la vulneración del derecho a la vivienda y evitar expulsiones o desalojos de familias Afrodescendientes por asuntos relacionados con el alquiler, pago de servicios públicos o deuda en sus diferentes modalidades de vivienda y alojamiento.
    3. Que se configure un mecanismo o red de apoyo donde se identifiquen las organizaciones, líderes, lideresas, y personas representativas de las comunidades, incluidas las sabedoras y sabedores, mayores y mayoras para desarrollar una respuesta articulada ante el escenario de la pandemia. Es
    pertinente identificar roles, responsabilidades, medios de comunicación y acción como parte del procedimiento de actuación a nivel departamental y local.
    4. Que las autoridades de orden departamental y local establezcan comunicación asertiva con las expresiones organizativas del pueblo Negro, Afrocolombiano, Raizal y Palenquero para articular cualquier tipo de respuesta, de manera especial la que tiene que ver con ayudas humanitarias.
    Ancestralmente,

    YENIFER SAMIRA GARCÌA CASTILLO 3158611189 claseaparte3@hotmail.com

    1 CONSEJO COMUNITARIO UNA NUEVA  ESPERANZA PEDRO DAVID SAA SOTO
    CÙCUTA - CORREGIMIENTO BUENA ESPERANZA 
    2 AFRODETI ALFREDO SINISTERRA TIBÙ
    3 ASOAFRONURAPS MILEINA PINTO PUERTO SANTANDER
    4 CHINAFRO GABRIEL ROLANDO DELGADO CHINÀCOTA “Sembrando futuro en Norte de Santander”
    5 AFROZULIA GERSON ARANTE MINA SAA EL ZULIA
    6 PON TU HUELLA AFRO ELENA SAYONARA LOZANO CÙCUTA
    7 ASOAFRONOR JUAN MARTÌN MUÑOZ OCORÒ CÙCUTA
    8 ASOFRODER PAULO CÈSAR NIEVES CÙCUTA - CORREGIMIENTO BUENA ESPERANZA
    9 PCA MARTÌN ALONSO CAICEDO CARABALI CÙCUTA
    10 SNEMS NODO VILLA DEL ROSARIO KEYLA DE LOS ÀNGELES ÀLVAREZ
    AYOLA VILLA DEL ROSARIO
    11 SNEMS MARIANA CASTILLO OROBIO LOS PATIOS
    12 FECECN HAROLD AGRIPINO COLORADO GRANJA CÙCUTA
    13 ACONENS AUTBERTO CAMARGO DÌAZ CÙCUTA
    14 RAICES AFRO ELSA MALODY CHURTA RUA LOS PATIOS
    15 ASODECOAFRO FRANCISCA SINISTERRA HERNÀNDEZ CÙCUTA - CORREGIMIENTO
    AGUA CLARA
    16 CENAFRO JOSE FERNANDO TAPIA ACUÑA CÙCUTA
    17 AFRO LAS DELICIAS FRANCISCO BELLO BLANCO CÙCUTA
    18 COAFROPAT ANTONIO SÀNCHEZ YARÀ LOS PATIOS
    19 CONSEJO COMUNITARIO LA GABARRA ALEX LUBIT TORO ORTIZ
    TIBÙ - CORREGIMIENTO LA GABARRA
    20 CONSEJO COMUNITARIO QUILOMBO AFRONORTESANTANDEREANO
    MARIANA CASTILLO OROBIO CORREGIMIENTO AGUA CLARA 


    UNIDAD NACIONAL AFRODESCENDIENTE - UNAFRO AFECTACIONES DEL COVID 19 EN LAS COMUNIDADES DEL PACIFICO NARIÑENSE


    La posible llegada y expansión del coronavirus COVID 19 a los territorios colectivos y ancestrales de
    los consejos comunitarios ubicados en las subregiones telembí y Sanquianga, tienen preocupada a las comunidades negras y afrocolombianas que habitan en los municipios de Barbacoas, Roberto Payán, Olaya Herrera, el Charco, Mosquera, la Tola y Santa Barbara de Iscuandé del pacifico nariñense.

    Las medidas de aislamiento preventivo y obligatorio tomadas por el gobierno naconal, departamental y municipal, son las mejores estrategias para evitar la propafgacion del COVID 19, pero al mismo tiempo no son son suficientes para garantizar la supervivencia de estas comunidades que se someten a suspender sus labores cotidianas minera y agropecuarias, como la unica fuente de ingreso economico lo cual afecta la seguridad alimentaria. Por otro lado, los grupos al margen de la ley con presencia en estos territorios imponen sus propias medidas de aislamiento poniendo en riesgo la vida de quienes no las cumplan.

    Las autoridades etnicas que representan a los consejos comunitarios, las organizaciones de base de
    segundo nivel y otras expresiones organizativas afros, en razon de su liderazgo comunitario, social
    y en defensa de los derechos humanos han visto afectado elsostenimiento de sus familias al dedicar
    la mayor parte de su tiempo en el acompañamiento a sus comunidades para evitar la propagación
    del COVID 19, pero al mismo tiempo sienten temor de de sus vidas ya sea por el posible contagio de
    esta pandemia o por su condición de lider o lideresa social en el territorio.

    En el campo educativo la niñez y la juventud ven afectado su proceso de formación, pese al esfuerzo
    que hacen los docentes en adaptandose a las condiciones que le ofrece el contexto, no existen los
    medios tecnologicos ni de conectividad para desarrollar las clases usando las plataformas virtuales
    que orienta el Miniterio de Educacion Nacional, la dispersión territorial aleja aun más a los
    estudiantes de las facilidades que ofrecen las grandes ciudades.

    En cuando a la prestación de los srvicios de salud, los territorios de los consejos comunitarios carecen de centros de salud deacuerdo a la población y los pocos que existen prestan servicios de primeros auxilios poco eficiente careciendo de las condiciones basicas de infraestructura, equipos medicos, medicamentos, personal capacitado para atender en primera instancia casos relacinados con esta pandemia, de igual forma la red de hospitales de las zonas urbanas que son de primer nivel no cuentan con las condiciones básicas para identificar, tratar y responder ante un contagio maxivo tanto sospechosos como comprovados de COVID 19, lo que obliga a la remision tanto de las pruebas como de los pacientes criticos a las ciudades de Pasto, Ipiales, Samaniego, Guapi, Buenaventura y Tumaco, lo cual pone en riesgo la vida de muchas personas o bien sea por falta de atención oportuna de esta pandemia o por situaciones como la ocurrida el dia 4 de abril en el atentado perpetrado a la misión medica que trasladaba a una paciente desde Barnacoas a Tumaco resultando asesinados y calcinados la paciente y el condcctor, quedando gravemente herido el acompañante y muy afectado el paramedico. 

    Ademas, por las experiencias vividas en otros paise como en el Ecuador estos hospitales de mayor nivel colapsarían, por eso es urgente y necesario dar un trato diferencial en atención en salud a las comundades de estos territorios del pacifico nariñense declarando una emergencia estrema que facilite la adecuación de la red hospitalaria de estos munipios con servicios de Unidades de Cuidados Intensivos, equipos respiradores, recurso humano especializados y dotados, servicios de hambulacia terrestre, acuatica, aerea y agilidad en el envio y resultados de las pruevas efectuadas a los pacientes.


    Escrito por: Bibiana Ramírez para Verdad Abierta Disponible en https://verdadabierta.com/en-la-amazonia-el-campesino-no-odia-la-selva/
    Detrás de los últimos incendios presentados a mediados de febrero en la Sierra de la Macarena, en Meta, y la deforestación acelerada de la selva amazónica, están los intereses económicos y de propiedad de la tierra. Los labriegos no son escuchados por el gobierno nacional y por tercera vez lo cita a una mesa de concertación.
    El 5 de abril de 2018 la Corte Suprema de Justicia reconoció a la Amazonía colombiana como una “entidad sujeto de derechos” tras resolver una acción de tutela interpuesta por niños, niñas y jóvenes de la Amazonía acompañados por la organización Dejusticia, con el fin de exigir la defensa de sus derechos a un ambiente sano, a la vida, a la salud, la alimentación y el agua, amenazados por la tala indiscriminada y sus efectos en el calentamiento global.
    Justo un año después, el presidente de la República, Iván Duque (2018-2022), lanzó la campaña Artemisa contra la deforestación, planteando objetivos como “recuperar nuestra selva tropical húmeda, nuestros bosques, y judicializar a los que están detrás de esa cultura deforestadora”.
    Pero poco ha servido esa iniciativa gubernamental. La deforestación en la Amazonía se agudizó por el alto impacto de incendios y la continuidad de la tala ilegal de árboles, La última situación alarmante se presentó el pasado 21 de febrero cuando alrededor de 400 hectáreas de bosque se quemaron en la Sierra La Macarena y el Parque Nacional Natural Tinigua, incendios que duraron por lo menos una semana.
    A la par, el gobierno nacional realizó la tercera operación Artemisa, capturando a 26 campesinos como los únicos responsables de los incendios. La situación desató una crisis humanitaria en la Sierra de La Macarena, pues son miles los campesinos que viven dentro del Tinigua desde hace décadas, quienes llegaron a la región por causas del desplazamiento forzado o por necesidad económica.
    En ese territorio se han dado procesos de colonización desde hace décadas, lo que ha llevado a que el Estado cree figuras de protección y conservación de la selva; el problema es que lo hizo después de que las familias llegaran a esta zona y sin ningún tipo de concertación y desoyendo sus propuestas de conservación.
    En La Macarena convergen biomas estratégicos: el amazónico, orinocense y andino, lo que le da un alto valor ecológico, diversidad de ecosistemas y especies endémicas. Por eso, en 1989, fue creada la figura de Área de manejo especial de la Macarena (AMEM), para la protección de casi 4 millones de hectáreas que conforman cuatro parques naturales nacionales: Macarena, Tinigua, Picachos y Sumapaz.

    Deforestación acelerada

    Desde que salió la extinta guerrilla de las Farc de Meta, en su camino a la vida legal tras el Acuerdo de Paz firmado en 2016 con el Estado colombiano, varias organizaciones y líderes sociales venían alertando sobre problemas de deforestación, quema indiscriminada de selva y el inicio de la explotación de hidrocarburos. Aún así, a la fecha se siguen perdiendo bosques nativos en la Amazonía. (Leer más en: La selva, víctima inesperada del posconflicto en La Macarena)
    El último informe de alerta temprana de deforestación, realizado por el Ideam en el tercer trimestre de 2019, reporta que en Caquetá hay un rango de deforestación de 1.263 hectáreas a 1.561 hectáreas; en Meta, entre 981 y 1.181 hectáreas deforestadas; y en Guaviare, entre 282 y 453 hectáreas.
    “La deforestación en La Macarena se da por un factor que es la especulación de la tierra, por personas que poseen grandes capitales. Hay terratenientes que viven en otras ciudades y que por una cantidad de dinero pueden hacerse a una finca”, afirma Óscar Hernández, miembro del equipo técnico de la agenda ambiental de Guaviare, Caquetá y Meta de Ecoamem (agencia de viajes y operador de ecoturismo comunitario).
    A su juicio, “la deforestación no sólo requiere capital, sino mano de obra que la están consiguiendo con los campesinos pobres, los cuales antes sembraban coca, sustituyeron los cultivos de coca, pero hoy en día no se les ha cumplido y no tienen trabajo, entonces están tumbando selva por un salario muy mínimo”.
    Ese salario consiste en pagar entre 30 y 50 mil pesos diarios por tala y quema de bosques, algunos logran hacer el trabajo de hasta tres hectáreas por ese precio. Los mismos campesinos insisten en que ellos no son los grandes destructores de la selva; por el contrario, la protegen y para sembrar sus cultivos talan máximo 2 hectáreas por año.
    El campesino se convierte en mano de obra local y “la justifica diciendo que es la única fuente de trabajo y que Don Pepito está pagando a tanto y le piden trabajo. Es una cuestión de necesidad, no de convicción, el campesino no odia la selva y si puede la conserva”, cuenta Hernández.
    Y agrega: “Esta es una zona muy ganadera, en esa área hay más de 250 mil cabezas de ganado, es una vocación de la región, pero la gente tiene ganado porque es la única actividad lícita rentable que hay en el territorio. La agricultura no es rentable porque hay territorios muy alejados, sin infraestructura y cultivar verduras y frutas no es una opción para la gente, el ganado es el único producto que sale caminando de la región, es uno de los dichos de la gente”.
    Aún así, el campesino tampoco es el gran ganadero en la Amazonía. Debido a sus condiciones económicas, puede tener hasta 50 cabezas de ganado, pero los grandes inversionistas superan las mil. “Las ganadería en esa región tiene una situación muy particular y es que la ganadería dentro de los parques, al ser una ganadería informal, es una forma de evadir impuestos, incluso vale más el inventario ganadero que la misma tierra”, agrega el integrante de Ecoamem.
    En cuanto a los incendios, aún no se ha aclarado de dónde provienen, y los campesinos denuncian que el último, en la Sierra de la Macarena, fue hecho en un lugar muy alejado de donde ellos viven, o el de Caño Cristales, también en febrero, se dio a unos pocos metros de una base militar. “Todo eso se dio en el marco del proceso de movilización de los campesinos, entonces uno no sabe qué pensar”, agrega Hernández.
    Frente a este contexto, los cabildos indígenas están preocupados porque se siguen imponiendo normas y leyes en la Amazonía sin que ellos sean consultados. Luz Mery Panche Chocue, indígena del pueblo Nasa y delegada de Asociación de cabildos indígenas de San Vicente del Caguán para acompañar a los campesinos en esta crisis, le explicó a este portal la situación.
    “Sabemos que el gobierno ha venido proponiendo el plan de 10 años para frenar la deforestación. De las 44 millones de hectáreas que tiene la Amazonía en Colombia, los 56 pueblos indígenas que habitamos el territorios somos dueños de 27 millones de hectáreas y no hemos sido convocados para la construcción de estos planes, ni siquiera para la actualización de planes de ordenamiento territorial”.

    Campesinos detenidos

    La Asociación de Zonas de Reserva Campesina (Anzorc) denunció por redes sociales que desde el 18 de febrero se dio “un inusual incremento de tropas del Ejército en las carreteras que comunican San Vicente del Caguán con la inspección de San Juan de Losada y las veredas El Rubí, Puerto Losada, entre otras”.
    El 20 de febrero, a las 6 y 20 de la mañana se presentaron combates entre grupos armados y Fuerza Pública dentro del caserío de la vereda El Rubí, dejando dos militares muertos y varios más heridos. Luego de los enfrentamientos, la Fiscalía y el Ejército detuvieron a 26 campesinos argumentando invasión a áreas de especial importancia ecológica en parques Tinigua y Picachos.
    Dos días después, la Asociación Campesina Ambiental del Losada Guayabero (Ascal-G) reunió a 300 campesinos en la vereda El Tapir para verificar los hechos de violencia ocurridos en El Rubí. Mientras se realizaba la reunión, helicópteros del Ejército sobrevolaron y atacaron con gases lacrimógenos y disparos al caserío.
    Para el 25 de febrero, ya eran 3.500 campesinos reunidos en El Tapir y denunciaban sobrevuelos de aviones bombarderos. Al día siguiente crearon una comisión humanitaria y exigieron la instalación de una mesa, convocada para el 2 de marzo en San Juan de Losada con la presencia de representantes de entidades gubernamentales, para superar la crisis.
    “Lo que hemos venido conociendo es la sentencia 4360 que dio origen inicialmente a todo el tema de la represión por parte de la Fuerza Pública y Fiscalía, que llamó en un momento Burbuja Ambiental y luego se convirtió en el Plan Artemisa que es con el cual se pretende llegar a las medidas policivas para frenar la deforestación. No conocemos otras”, afirma la indígena Luz Mery Panche.
    Dentro de los 26 capturados, doce eran mujeres y ocho hombres, además de seis menores de edad. Tres tenían orden de captura y el resto los dejaron en libertad, pero el proceso en su contra sigue abierto.
    “Les hicieron firmar un documento donde se comprometen a no regresar a sus parcelas que estaban al interior de parques. Eso nos parece bastante absurdo, es una violación del derecho, fue un operativo de un momento a otro, negándoles todos los derechos y finalmente asustando a la gente con la cárcel para que firmaran ese documento, que para nosotros no tienen ninguna validez”, asegura Panche.
    Si bien se difundió que el principal culpable de los incendios forestales fueron disidencias de las Farc, las comunidades de las zonas afectadas aseguran que no es del todo cierto, porque dentro de la Amazonía hay intereses económicos sobre la tierra y sus recursos naturales. La palma africana es uno de los monocultivos que quieren introducir en la selva amazónica.
    “El tema del conflicto armado en estos territorios no ha terminado, sabemos que hay presencia de varios grupos armados legales e ilegales, pero lo que sí es cierto, es que la operación Artemisa está llegando a quemar las casas de los campesinos, sacándolos, decomisándoles sus propiedades. Ha habido denuncias que ponen con nombre propio, pero nadie ha seguido investigaciones, nadie ha hecho nada”, afirma la líder indígena.
    Agrega que a los gobiernos no les interesa la conservación ambiental: “Si le interesara, no permitiría la entrada de petroleras, minería o represas a la Amazonía. Hay nueve proyectos de hidroeléctricas, 40 títulos mineros, 44 bloques petroleros que estos sí va a generar un daño ambiental grandísimo, lo que hay detrás de todo esto es que el gobierno quiere sacar a los campesinos, expropiar los territorios para entregárselo a las multinacionales que ya están aquí”.

    Falta implementar Acuerdo de Paz

    La Amazonía quedó como una subregión priorizada en el Acuerdo de Paz, enfocándose en la atención inmediata de la Cuenca del Caguán y Piedemonte Caqueteño (16 municipios de Caquetá y 1 del Huila); Macarena-Guaviare (4 municipios del Guaviare y 8 del Meta); y Putumayo (9 municipios).
    En estos municipios, donde se vivió la crudeza del conflicto armado y donde los campesinos cultivaban hoja de coca para uso ilícito, la mayoría de quienes se dedicaban a esta actividad ilegal se acogió al Plan Nacional Integral de Sustitución Voluntaria de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS). Pero hoy muchas organizaciones temen a que vuelvan a sembrar por los incumplimientos del gobierno nacional.
    “Las comunidades que sembraban coca están en situación de pobreza muy complicadas y eso puede llegar a resiembra y a avanzar en temas de deforestación para intentar ganarse la vida por ahí”, afirma Hernández.
    Al respecto, Panche asevera que “el PNIS es un proceso bastante complicado aquí: la mayor parte de familias que firmaron esos acuerdos para la sustitución de la coca, no han recibido los pagos que el gobierno prometió, lo de asistencia técnica para proyectos productivos no ha llegado. Ha sido una situación muy lamentable y en este momento ha generado consecuencias tan graves como la desnutrición de los niños, ha generado la deserción escolar, incluso tenemos entre Guaviare, Caquetá y Putumayo, escuelas que se han cerrado porque hay niños que tuvieron que migrar con sus padres para otros lados o porque no tienen la capacidad adquisitiva para pagar los estudios en esta región”.
    Por otro lado, los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), también incluidos en el Acuerdo de Paz, tampoco se han concretado; además, advierte la vocera indígena, no se articularon con el PNIS: “Llegamos hasta la elaboración del PDET que solo terminó en una lista de iniciativas, no se hizo la planeación estratégica que se debía hacer. Los Planes de Acción para la Transformación Regional (PATR) quedaron en iniciativas y se supone que tienen que ser priorizadas por las comunidades”.
    Y para el caso de los pueblos étnicos, la situación es más compleja, porque “una de las excusas de la Agencia de Renovación del Territorio (ART) es que todavía no se ha construido el protocolo de mecanismo especial de consulta previa, por tal razón no se ha hecho ninguna inversión en territorios étnicos, en comunidades afro y de pueblos indígenas”, agrega la delegada del pueblo Nasa.

    Gobierno no escucha a campesinos

    En 2016, Parques Nacionales Naturales (PNN) abandonó la Mesa Nacional de Concertación con organizaciones y campesinos, instalada en el 2014. En mayo de 2019 tampoco asistieron a la convocatoria acordada en Vista Hermosa, Meta. El 29 y 30 de enero de este año no se instaló la mesa de concertación acordada en Villavicencio el 18 de diciembre de 2019.
    “La relación con PNN es malísima históricamente con los campesinos, porque precisamente la entidad cumple una labor policiaca, y eso ha traído graves consecuencias en la región. Aquí nunca han entrado a terreno, no es esa lógica ideal, donde hay una unidad de parques, que los recorre, que es un cuerpo masivo de gente cuidando el parque. Por ejemplo, el parque Sierra de La Macarena que tiene 500 mil hectáreas, tiene menos de cinco funcionarios, divididos en varias zonas”, asegura Hernández.
    El 2 marzo pasado, el gobierno nacional tampoco cumplió la cita acordada para la mesa de concertación en el municipio de San Juan de Losada. Los campesinos continuaban llegando y ya sumaban 5 mil. Para esa mesa tenían la propuesta de una agenda ambiental de trece puntos para mejorar la calidad de vida y superar la crisis.
    Prepararon una nueva reunión para el 9 de marzo, esta vez citando a la Comisión de la Verdad y organizaciones internacionales, que atendieron al llamado, para que fueran mediadores e insistentes con las instituciones estatales para llegar a acuerdos. Esperaron todo el día en San Juan de Losada y pasadas las 8 de la noche, llegó el Gobernador de Meta y se comprometió a gestionar una instancia de alto nivel para resolver los conflictos socioambientales en áreas de parques.
    “Sin embargo, de manera unilateral, las estructuras del gobierno tomaron la decisión en un consejo de seguridad que se hizo hace algunos días, de que la reunión se tenía que hacer en La Macarena. Hicieron la invitación a juntas de acción comunal de Concordia y otros municipios del Meta, pero no invitaron a las organizaciones sociales de territorio, que son las regiones afectadas”, afirma Panche.
    A La Macarena tampoco llegaron las instituciones. La Guardia Campesina salió a la vía Los Pozos y estará ahí hasta el 16 de marzo, que es el tercer llamado que hacen las comunidades para concertar con el gobierno nacional y que por fin se pueda instalar la mesa. Los campesinos concentrados en San Juan de Losada y que ya suman siete mil, según cifra de Anzorc, publicaron un comunicado cuestionado la actitud de diversas entidades estatales.
    “A través de este comunicado, responsabilizamos al Gobierno de Iván Duque, al Ministerio de Defensa Nacional y al Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible por las consecuencias que pueda traer para el territorio y sus habitantes este nuevo desplante contra las comunidades que han mantenido su voluntad para solucionar mediante el diálogo esta grave situación. Nosotros hemos cumplido, hemos dado muestras de buena voluntad y hemos presentado propuestas serias que el gobierno ha despreciado con arrogancia”, reza el documento.
    Panche cree que es necesario que campesinos y comunidades étnicas se junten para tener más claridad de la problemática y entre todos puedan encontrar soluciones: “Ni campesinos, ni indígenas, ni afros vamos a dejar que nos quiten las tierras o que nos saquen de la Amazonía, porque no sabemos a dónde ir, porque este es el último lugar al que hemos llegado y aquí nos tendremos que pensar una propuesta de gobernabilidad en la Amazonía, conservándola, porque de aquí depende la vida de la humanidad”.
    Propuesta de agenda ambiental
    1. Gobernanza ambiental para la paz.
    2. Campesinos con parques.
    3. Planes participativos de manejo ambiental.
    4. Auditoría de control.
    5. Tratamiento especial sobre las actividades productivas existentes.
    6. Fortalecimiento de mecanismos y estructuras para la gobernanza local.
    7. Sustitución de cultivos de uso ilícito.
    8. Diagnóstico y caracterización participativa.
    9. Zonificación ambiental participativa.
    10. Formalización de la infraestructura existente.
    11. Regularización de la tenencia y la propiedad de la tierra.
    12. Pago e incentivos para la preservación y restauración en áreas de especial interés.
    13. Alternativas productivas para el buen vivir.

    * Foto de apertura: PNN Cordillera de los Picachos, por Verónica Luna.

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