¿Quién dijo que esta oligarquía quiere la paz?


15 MARZO 2016
Los últimos acontecimientos ocurridos en el país nos indican con claridad meridiana cuál es la verdadera voluntad de paz del régimen: Asesinatos en Antioquia, Sur de Bolívar, Arauca, Bogotá y Cauca; detención de líderes sociales en Cauca, y la expansión territorial de las bandas paramilitares a lo largo y ancho del país.

Con este panorama de guerra sucia y represión estatal, pretende el gobierno Santos vendernos la idea de su compromiso con la paz.

No es posible que sigamos creyendo que esta oligarquía quiere la paz; si fuera así, no tendríamos a los noticieros de los grandes medios, RCN y Caracol,editorializando diariamente en favor de la guerra. No es comprensible que mientras la mayoría de los colombianos le estamos apostando decididamente a la reconciliación, los dueños del poder, o sea los gremios de la economía, pauten y sostengan medios que auspician a cada paso el odio y el enfrentamiento.

Como si no fueran suficientes 60 años de confrontación; los guerreristas de pluma y micrófono evocan al dios Tánatos en cada una de sus emisiones; les importa sólo el morbo de la noticia, la violencia; se imaginan que en un país en paz estarían sin trabajo, pues su mediocridad como periodistas no les alcanza para tratar temas de mayor profundidad y contenido. Pero sobre todo que tendrían que escribir e informar sobre los verdaderos problemas de la nación: el desempleo, la pobreza, la corrupción y la marginalidad social y política en que esta burguesía ha sumido nuestro país.

La muerte de los compañeros Klaus Zapata en Soacha, la de los compañeros Alexander Oime Alarcón y Maricela Tombe en Cauca y la de William Castillo en El Bagre (Antioquia); sumadas a la detención de los compañeros Orlando Ángel Quintero y Rigoberto Guarín, líderes campesinos de Caloto (Cauca), son muestra fehaciente de la forma como esta oligarquía terrorista ha tratado y seguirá tratando a sus contradictores políticos.

El único interés del régimen es una paz barata; el silencio de los fusiles que le han hecho resistencia por más de cincuenta años a su criminal proyecto de país.

Anhelamos la paz, estamos aportando a la construcción de esa paz, pero no debemos ser ingenuos en pensar que esta clase parásita del régimen colombiano renunciará de buenas a primeras a sus privilegios. Mientras construimos escenarios de paz, debemos organizar al pueblo para la resistencia: sólo con respuestas masivas y contundentes este gobierno entenderá que el pueblo ya no está dispuesto a padecer más su dominación.
Cárcel la Picota marzo 12 de 2016.



Por Húbert Ballesteros

Dirigente campesino de Fensuagro y de la Marcha Patriótica. Miembro del Comité Ejecutivo de la CUT. Prisionero político en la cárcel La Picota de Bogotá.


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